Desnudos. ¿Pasión, sentimientos o pornografía?

Una institución benéfica dedicada a ayudar a niños y mujeres desamparados, a través de uno de sus representantes, me invitó a ser parte de un selecto grupo de artistas a quienes nos solicitaron la donación de una obra de cada uno para la realización de una subasta cuyos beneficios serían destinados a su causa.

La invitación me pareció interesante y una buena manera de ayudar un poco a quienes lo necesitan.

Para la selección de la obra tuve en cuenta varias cosas como: el tipo de público, participantes y obviamente quienes compran arte; personas que tienen el deseo de ayudar a este tipo de instituciones y tienen dinero y un criterio artístico desarrollado, necesarios para este tipo de evento. Por otro lado, también visualizo las personas que van a este tipo de actividad como personas cultas y llenas de mundo.

Tomando en cuentas esta línea de pensamiento, seleccioné una obra que, aunque no me gusta decirlo, -es una de mis preferidas-, por la ternura que exhibe, la gracia y la importancia con la que subraya la belleza de la mujer. Una pieza que muestra un dorso de mujer desnudo, de medio lado, y que tapa sus senos con su mano, no por sentirse incómoda desnuda, y sí porque en esta historia, sus senos no son los protagonistas  y sí lo es su postura firme con un gran porte de importancia y una gran delicadeza. Una mujer que se muestra auténtica, sin compromisos sociales, sin temores, pero esgrimiendo una gran fortaleza para hacer frente a la vida en cualquier escenario.

Esta pintura en particular no destaca la desnudez, pretende mostrar a una mujer orgullosa de si misma, sin pretender seducir al observador, en lugar de eso establece una conversación silente, honesta y completamente abierta a cualquier tema donde la mujer sea parte de las cosas bellas e importantes de la vida. Una pintura en blanco y negro de formato mediano, cuyo centro de atención es el color rosa en sus delicados labios.

Envié la obra a la galería donde se realizaría la subasta. Vi la oportunidad de llegar a todos con un tema sencillo y de un alto nivel emocional. Pero días mas tarde recibí la obra de regreso a casa. El comité de recepción de las obras la había rechazado argumentando que una pintura “pornográfica” no era adecuada para esta subasta”.

Aquí fue cuando me atropelló el desconcierto. No sabía que pensar, y menos aun que decir. ¿Pornografía? Me pregunté varias veces mientras observaba la obra, pero sólo encontré sentimientos, una gran pasión por la vida y un sano orgullo de su roll como mujer.

Pero quien soy yo para juzgar al que juzga de esta manera. Simplemente seleccioné otra obra que no comprometía la moral y buenas costumbres de dicha institución y de sus integrantes.

Dejando de lado este suceso, seguiré pintando, tetas, pasiones, sentimientos y que aún con el erróneo calificativo de pornografía, dejaré que el futuro le de su verdadero sentido.

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