Lo bueno, lo malo y lo feo en mis pinturas

"Amigas íntimas" / 100% iPad work

“Amigas íntimas” / 100% iPad work

Hoy es uno de esos días donde la creatividad no va de la mano con las ganas de trabajar. Razón por la cual, me he metido en un lío conmigo mismo, del cual se me hace difícil salir airoso. Me he dado a la tarea de evaluar mis trabajos, y sin querer, se ha me convertido en una tarea más difícil que pintar.

Recordando algunas hechos, resumo al igual que mi amigo Albert Einstein, “Todo es relativo”, y mucho más cuando se emite una opinión, o cuando se califica una pintura.

En el mundo del arte, incluso la “labia (habilidad para hablar con gracia y convencer)” tiene mucho que ver con el éxito, todo depende de la credibilidad que proyecta un artista, un galerista o coleccionista.

Lo que para algunos eruditos es excelente y trascendental, para el común de la gente no significa nada, o simplemente no despierta ningún interés.

¿Qué debe ser bueno? ¿Qué debe ser malo? ¿Qué debe ser feo? He sido testigo de las tres opiniones acerca de una misma obra.

Las opiniones pueden cambiar, según el nivel de involucramiento de la persona que emite una opinión acerca de la obra: Si sólo hace una observación superficial será muy diferente a la expresada si logra llegar hasta la esencia y drama de la obra. De suceder esto, lo bueno, lo malo y lo feo- será una opinión o crítica más responsable y válida.

"Costeño / Acrílico sobre papel

“Costeño / Acrílico sobre papel

En la misma obra coexiste, desde un vacío camuflado de colores y de estética, hasta un contenido rico y profundo, escondidos entre los escombros de una fea realidad. ¿Cuál es mejor?, no lo se. Lo que si está muy claro, es el gusto de cada persona es un mundo de sorpresas, y su opinión puede ser un estímulo a nuestro ego de creador, o una estocada profunda con sonido de bofetada a nuestro espíritu de artista.

Son estas las razones, por la cuales los artistas debemos estar preparados para asimilar “un bueno, un malo o un feo”, sin que se te doblen las rodillas.

Hoy, que me he dado un puesto de inquisidor, tratando de calificar mi propia obra, sabiendo de antemano que sólo debo preocuparme por hacer mi trabajo como pintor, sin pensar en las consecuencias.

“No puedo dejar de lado la esperanza de ser aceptado”.

Aunque insisto en mi empeño de autoevaluación, no lo logro. Quizá es que quiero estar en paz conmigo mismo sin hacerme daño, y seguir este día, el cual de continuar como va, sólo me llevará a sentarme plácidamente frente a mi televisor, y dedicarme a ver y aprender nada.

Moraleja: Si pintas sólo para gustarle a la gente, no serás feliz como lo soy yo, enfrentando mis ideas con el retador blanco de mis lienzos, quienes esconden su desnudez con el color y con las caricias de mis espátulas, para dar paso a lo que a mi me da la gana de pintar.

 

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