Wilson Calderón. Por el mundo de la mujer

Mario Alegre Barrios / Periódico El Nuevo Día / Arte y Cultura / Puerto Rico

 

Hay mucho de alma en la piel de los seres que habitan las telas de Wilson Calderón, mucho de entraña en el gesto, mucho de tiempo en el instante.

Con unas raíces que desde hace varios años transplantó desde su Colombia natal en esta balsa de piedra en el Caribe, Wilson y su arte son también un poco como la marea, que van y vienen sin estar ni irse jamás.

Hoy ambos están de regreso y se hacen presentes a partir de las 7 de la noche en la Galería Trinitaria, un espacio de reciente creación dedicado a romper la rutina ponceña a través de la difusión de las artes plásticas. A esa hora esta fijada la apertura de Pasiones y Mujeres, exposición con la que Wilson rompe un silencio de dos años mientras explora el mundo de esos seres responsables de las mayores alegrías de los hombres y también de sus tristezas más profundas. La galería esta ubicada en el numero 2984 de la Avenida Emilio Fagot de la llamada “Perla del Sur”

Cada mujer es un volcán de pasiones, pasiones que se mantienen ocultas a la vista de quienes las rodean por largos períodos, incluso hasta el final, o como en otros casos, donde explotan en una vorágine de manifestaciones vestidas de sentimientos, sin importar el tiempo, el lugar o las circunstancias”, dice Wilson, quien señala que en esta serie de obras sus texturas y colores son el cauce para imágenes que encierran metáforas de las alegrías y las tristezas femeninas.

De alguna manera, Wilson atribuye el tono de su obra a sus raíces, a esa tierra sudamericana hermosa y convulsa, donde las miserias mas profundas se manifiestan a contrapunto con expresiones artísticas de incuestionable estatura estética que se convierten en una suerte de conjuro para la sobrevivencia. “En el fondo todos somos iguales. Si has llorado, si has reído, si has temido, si has amado, si has odiado, habrás descubierto todo aquello que te identifica como ser humano”, dice el artista. ”De ser así, esgrimes el mayor de nuestros tesoros y el mejor motivo para celebrar, hablar y compartir el orgullo de existir sintiendo.”

Wilson, asevera que es necesario “sentir para creer”. “Yo lo he visto” apostilla.”En el fondo todos somos lo mismo y nos ata lo que muestran mis personajes: los sentimientos”.