Un nuevo asistente en mi taller

Lo reconozco, soy un ermitaño incorregible en mi pintura. He trabajado solo por más de veinticinco años investigando, peleando conmigo mismo, descifrando conceptos y buscando un lenguaje que permita a la gente identificarme y entender mis obras.

Ahora bien, en estos últimos tiempos como pintor, estoy viviendo una nueva etapa en mi trabajo. Ya no estoy solo en mi taller. Estoy viviendo una nueva experiencia y estoy experimentando grandes cambios en mi vida como creador y cazador de ideas.

En esta nueva etapa, trabajar acompañado a traído nuevas ideas y nuevas maneras de pensar a mi taller. Desde hace ya algún tiempo, en ocasiones trabajo en mi taller con un asistente quien me ayuda a mezclar colores, a fondear con color, preparar texturas, observando o simplemente conversando amigablemente conmigo. Todo esto ha fomentado la creación de un renovado estilo de trabajo, pero también siento que pierdo mucho tiempo preocupándome de más o de menos por las cosas que mi asistente intenta hacer en mis lienzos con su buena actitud y sin la más mínima intención de molestarme y menos aun de contrariar mis directrices.

Este nuevo integrante en mi taller es muy entusiasta y muy trabajador, aunque su paciencia no tiene mucha cuerda dejando de lado sus quehaceres y prefiere escucharme cuando procuro enseñarle a crear texturas, manejo de espacios y mejor uso los materiales de trabajo. También hablamos del proceso de pensamiento que utilizo en la obra sobre la cual estamos trabajando, y como mi alma de ermitaño no se queda atrás, le recuerdo también que cualquier intervención que él haga en la obra será bajo mi dirección o simplemente bajo mi criterio, mi gusto o intención artística. Y aquí es donde me he visto sorprendido. Algunas de las improvisaciones de mi ayudante me han mostrado nuevos caminos, menos informalidad, más intención y cero preocupaciones por las teorías pictóricas o por los preceptos académicos. De todas maneras -nunca he sido fiel a las técnicas y sí he dado rienda suelta a mis instintos-.

En este periodo de tiempo he dejado en reposo,  el tema de los desnudos y me encuentro buscando nuevos caminos. Con mi nuevo ayudante estoy cediendo mi terreno pese a mis ya viejas convicciones y me encuentro transitando por nuevas veredas que me permitan hallar rutas que me conecten con la actualidad, además mi pensamiento encuentra respuestas que responden a las nuevas interrogantes del mundo de hoy.

Debo comentar que mis lienzos están un poco inquietos con esta nueva actitud y creo que también con mi asistente. Nos ven con extrañeza pero con una sonrisa amigable. Mi espátula implacable ha suavizado sus trazos y estoy notando que mi paleta de color está cambiando y me lleva de manera natural a tonos y colores que estaban ocultos bajo mis arraigadas costumbres.

Trabajar acompañado ha implicado para mi ocupar mi mente en una nueva gama de criterios y ha corroído mi estructurada manera de pintar. Están apareciendo más palabras en mis trazos y nuevos puntos de vista.

En un comienzo me desencajaba todo este cambio. Ahora veo mis obras y siento que cosas nuevas surgen orgánicamente y me hacen feliz los resultados. Tengo un asistente que no sabe lo mucho que me ha enseñado con su compañía y tampoco se ha dado cuenta de lo mucho que ha aprendido entre brochazo y brochazo.

El tiempo y el trabajo nos mostrará a un Wilson Calderón renovado y atractivo para las nuevas generaciones con su obra.

Pero no todo es perfecto. No he podido dominar mis sentimientos ahora siento que tengo más responsabilidades y que debo trabajar más duro porque todo esto de pensar para pintar y lograr trascender se hace cada día más importante para mi, y más aun cuando mi asistente me dice, “Abuelo, me gustan tus dibujos”

One Comment

  • Maria Helena Castillo says:

    Wilson que bueno ver tus obras, ver que haces algo diferente y que ese personaje que es tu asistente sera muy seguramente un un pintor igual que tu. Me da mucho gusto ver tus pinturas y saber que haces quedar muy bien a nuestro pais que tanto no necesita un abarazo muy especial.

    Maria Helena Castillo

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