Alguien intentó conocerme y lo logró

Alguien intentó conocerme
y lo logró

En la inauguración de una de mis exhibiciones, una joven con aire ansioso y con mucho entusiasmo se me acercó para preguntarme dónde estaba el artista expositor. Al notar que no conocía al pintor, me atreví a indagar acerca de que tanto sabía de él, a lo cual ella me dijo. -No se mucho de él. He visto su obra y me puedo imaginar como es él, pero no me atrevo a decirlo. A mi insistencia me respondió. -Me imagino que es muy interesante como persona, con mucha experiencia y con muchas historias que contar. A su edad se debe ser más sabio. Intrigado le pregunté. -¿Cree usted que él es un viejo? Ella contestó con un contundente y aplastante SI, además debe estar medio loco. Un tanto ofendido, intenté saber por qué de esa afirmación. - Su obra es intensa y hay que prepararse para entenderla. - ¿Prepararse? Afirmé preguntando. - Dígame una cosa, ¿Usted cree que hoy el artista explique un poco su obra? Me interrogó. - Pienso que sí, o quizás no, creo que estas cosas no se deben explicar. - Eso es verdad. Pero no todo el mundo va a entender su obra o no sabrán que quiso expresar con su conceptualización. ¿Usted cree que todo el mundo debería asimilarla, vivirla y dejarse llevar por las emociones que sugiere la obra - Parece que usted conoce acerca de estos temas. Respondió con un toque de sincera alegría. -Compartir estas cosas es muy rico. -¿Es usted soltero? - ¡No!. Respondí sorprendido. Ella continuó - Yo siempre vengo a las exhibiciones, vivo y trabajo muy cerca. - Este es mi número de teléfono. - Bueno, fue un placer conocerlo. - Sigo por allí, voy a buscar al artista. - Quiero conocerlo mejor.

Un desierto de ideas

Un desierto de ideas

Cualquiera diría que una linda playa, un sol radiante, gente feliz disfrutando del va y ven de las tibias aguas del Caribe, sería el escenario perfecto para inspirarse y llegar a ideas o conceptos profundos y trascendentales. Pero me encuentro en la mitad de este paraíso, víctima de una mala racha creativa. Parece que mi sensibilidad se ha desconectado de los temas importantes. Mis ojos no ven más que belleza natural. Tengo sed….quiero pensar, tengo todo el espacio para hacerlo, nada me lo impide. “Esta paz, este bosque de belleza es un verdadero desierto de inspiración” Cuando afirmo que mis mejores momentos creativos, los encuentro en el centro de los problemas; en la pobreza, en la injusticia, en el hambre de la gente, en las enfermedades, incluyendo la del amor castigando los débiles de espíritu… tengo la razón. La verdad de mi verdad es un poco más clara, como lo es el azul del cielo tropical que hoy me arropa ofreciendo un descanso forzoso a mis pensamientos. He sido testigo de los extremos: lo malo y lo bueno, lo feo y lo bello, la riqueza y la pobreza de espíritu.

La verdad no siempre está a la vista

La verdad no siempre está a la vista

Definitivamente pintar no es la única es la razón de ser de un artista, también se trata de un serio compromiso con una forma de comunicación, donde no son las palabras quienes narran una historia y si lo es el hecho de lograr imágenes que estimulen los sentidos y los sentimientos llevando a una reflexión, a un pensamiento, a un punto de vista, con sentido o no, pero con un trasfondo que no se quede atrapado en la trivialidad de la estética o de la forma. El verdadero valor de una obra está directamente relacionado con el hecho de llegar a alguien, estableciendo una buena conexión entre la obra y la persona que la observa. En otras palabras, no es lo mismo, ver en la misma obra: el rostro lánguido de un hombre o ver a un hombre que manifiesta su tristeza profunda a través de su propia estética corporal y de su propio lenguaje visual. Las dos posturas son lógicas y tienen sentido, pero conceptualmente se presenta una aguda diferencia, cuando el observador puede traspasar la barrera de lo obvio y logra abrirse paso entre los trazos y texturas hasta encontrar la razón da la tristeza del hombre. Por esta razón al comenzar una nueva pintura, hay algunas cosas con las cuales me siento comprometido: Debo hacer que se pongan de acuerdo mis pensamientos con mis pasiones, el cómo y el por qué, la forma con el fondo, para lograr un resultado atractivo con un mensaje correcto y perdurable. También ha sucedido, que en la misma obra, la forma toma ventaja sobre fondo, convirtiéndose en una obra atractiva simplemente por la vistosa utilización del color o la composición. De ninguna manera culparé a la obra si no se llega hasta el fondo de su mensaje, y si culparé a la escueta evaluación de parte de un inocente, superficial o poco curioso observador. A sabiendas de estas verdades, siento que debo dejar evidencias pintadas o esculpidas de la manera más honesta y no pensar que siempre se puede tener un juicio justo. Las verdades no siempre están a la vista. Son muchos los que han escarbado profundamente y han encontrado tesoros escondidos en mi obra y muchos los que se han cansado de escarbar, sin descubrir nada más que el placer de tener una obra de un artista que pinta cosas extrañas, pero interesantes de observar.

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