Arte abstracto para una mayor salud mental

Arte abstracto para una mayor salud mental

Si alguna ves te preguntan acerca del significado de una obra que compraste y que luces en tu colección, implica tener que ofrecer una explicación razonable, que sacas de la misma obra. Si lo que tienes es una obra abstracta, será más fácil tu vida. No habrán muchos cuestionamientos y sí muchas maneras de ofrecer diferentes tipos de explicaciones, según sean las exigencias y capacidad de quien te pregunte o de tu estado de ánimo. La respuesta la puedes desarrollar basada en la composición, en los colores, en los diferentes posibles significados y puedes redondear la explicación hablando del marco, el color del marco y de la manera que la obra se integra a la decoración del lugar de la casa donde exhibes la obra en cuestión. Por otro lado, una obra abstracta genera un sin número de teorías e interpretaciones, no por sus colores o sus formas, sino por el efecto de muchas copas de vino. Si por el contrario posees una obra figurativa, como las mías, llenas de drama y pasión, que pretenden denunciar o reportar un suceso o un sentimiento de sus protagonistas, todo será diferente, y para contestar a la misma pregunta tendrás que tener mejores argumentos y un mayor sentido de observación porque se involucran también los sentimientos generados por la obra y por los personajes que actúan en ella. Quizá recibas críticas acerca de lo contrastante que resulta la obra frente a la decoración del lugar donde está exhibida. Encontrarás personas que simplemente expresen un sencillo y poco significante… "Es una obra interesante", para evitar tener que emitir alguna opinión con sentido. Pero también encontrarás, como yo las he encontrado, personas que entienden la obra y le dan el justo valor a su contenido. De todas maneras la salud mental es importante y no tienes porque sufrir, ofreciendo explicaciones a tus visitantes. Por eso, a la hora de comprar una obra de arte, piénsalo bien. Decide qué clase de explicaciones quieres dar a tus invitados. Afortunadamente en el mercado del arte, tienes un abanico de opciones que irán de la mano con tus gustos, tus deseos, o con el nivel intelectual de tus invitados o con el criterio de tu colección de arte.

Alguien intentó conocerme y lo logró

Alguien intentó conocerme
y lo logró

En la inauguración de una de mis exhibiciones, una joven con aire ansioso y con mucho entusiasmo se me acercó para preguntarme dónde estaba el artista expositor. Al notar que no conocía al pintor, me atreví a indagar acerca de que tanto sabía de él, a lo cual ella me dijo. -No se mucho de él. He visto su obra y me puedo imaginar como es él, pero no me atrevo a decirlo. A mi insistencia me respondió. -Me imagino que es muy interesante como persona, con mucha experiencia y con muchas historias que contar. A su edad se debe ser más sabio. Intrigado le pregunté. -¿Cree usted que él es un viejo? Ella contestó con un contundente y aplastante SI, además debe estar medio loco. Un tanto ofendido, intenté saber por qué de esa afirmación. - Su obra es intensa y hay que prepararse para entenderla. - ¿Prepararse? Afirmé preguntando. - Dígame una cosa, ¿Usted cree que hoy el artista explique un poco su obra? Me interrogó. - Pienso que sí, o quizás no, creo que estas cosas no se deben explicar. - Eso es verdad. Pero no todo el mundo va a entender su obra o no sabrán que quiso expresar con su conceptualización. ¿Usted cree que todo el mundo debería asimilarla, vivirla y dejarse llevar por las emociones que sugiere la obra - Parece que usted conoce acerca de estos temas. Respondió con un toque de sincera alegría. -Compartir estas cosas es muy rico. -¿Es usted soltero? - ¡No!. Respondí sorprendido. Ella continuó - Yo siempre vengo a las exhibiciones, vivo y trabajo muy cerca. - Este es mi número de teléfono. - Bueno, fue un placer conocerlo. - Sigo por allí, voy a buscar al artista. - Quiero conocerlo mejor.

Un desierto de ideas

Un desierto de ideas

Cualquiera diría que una linda playa, un sol radiante, gente feliz disfrutando del va y ven de las tibias aguas del Caribe, sería el escenario perfecto para inspirarse y llegar a ideas o conceptos profundos y trascendentales. Pero me encuentro en la mitad de este paraíso, víctima de una mala racha creativa. Parece que mi sensibilidad se ha desconectado de los temas importantes. Mis ojos no ven más que belleza natural. Tengo sed….quiero pensar, tengo todo el espacio para hacerlo, nada me lo impide. “Esta paz, este bosque de belleza es un verdadero desierto de inspiración” Cuando afirmo que mis mejores momentos creativos, los encuentro en el centro de los problemas; en la pobreza, en la injusticia, en el hambre de la gente, en las enfermedades, incluyendo la del amor castigando los débiles de espíritu… tengo la razón. La verdad de mi verdad es un poco más clara, como lo es el azul del cielo tropical que hoy me arropa ofreciendo un descanso forzoso a mis pensamientos. He sido testigo de los extremos: lo malo y lo bueno, lo feo y lo bello, la riqueza y la pobreza de espíritu.

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